Una ambiciosa agenda de sostenibilidad aspira a que el 80% de la energía provenga de fuentes renovables para 2030.
Guatemala está formalizando rápidamente un marco de financiamiento sostenible para canalizar capital hacia las energías renovables, la seguridad hídrica y los sistemas alimentarios.
Un hito histórico se produjo en febrero de 2025 con el lanzamiento del primer bono verde de BAC Guatemala, respaldado por BID Invest, la Agencia Francesa de Desarrollo y LAGreen. La energía verde y las políticas ASG (ambiental, social y gobernanza) es una prioridad nacional. Guatemala ya genera más del 60% de su electricidad a partir de energías renovables y aspira a alcanzar el 80% para 2030, aprovechando su importante potencial hidroeléctrico, solar, eólico y de biomasa. Las licitaciones impulsadas por políticas públicas están impulsando la escala, encabezadas por PEG-5, la subasta de generación de energía más grande de la historia del país, lanzada en abril de 2025 para asegurar hasta 1.4 GW de nueva capacidad.
La sostenibilidad se complementa con la inclusión en el marco del plan de desarrollo K'atun: Nuestra Guatemala 2032, que promueve el empoderamiento económico de las mujeres, la participación productiva y sistemas alimentarios resilientes vinculados a la agricultura familiar y el desarrollo rural. Entre las iniciativas emblemáticas se incluye el programa Petén Más Sostenible, financiado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, que destinará alrededor de 57 millones de dólares a la región selvática del norte entre 2023 y 2029 para apoyar intervenciones centradas en el género, la gestión forestal sostenible y el desarrollo del turismo.